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El escapismo, por un par de horas

Lo que usamos para escaparnos de la realidad dice tanto de nosotros como aquello en que trabajamos o dedicamos muchas horas del día.

Jorge  Ramos

Lo que usamos para escaparnos de la realidad dice tanto de nosotros como aquello en que trabajamos o dedicamos muchas horas del día. Y actualmente hay dos series de televisión que nos invitan al escapismo y que nos permiten olvidarnos de la política y de la incertidumbre mundial por un ratito: “Adolescencia” de Netflix y “The White Lotus” de Max (antes HBO Max).

Antes eran solo el cine lo que nos permitía –con la oscuridad de la sala, su propuesta de intimidad y una pantalla gigante – escaparnos de nuestros problemas por un par de horas. Y aunque muchos cines están repletos de servicios y atención al cliente, con asientos reclinables (casi como camas), y meseros que te traen bebidas y comidas, son ahora las series de televisión las que más frecuentemente nos permiten evadirnos de lo que nos molesta o incomoda.

Sospecho que la pandemia tuvo mucho que ver con este cambio de costumbres. Tengo amigos que se oponían fervientemente a ver películas por televisión. Pero luego de la amenaza del Covid y de casi dos años de aislamiento, ya no se resisten a ver una buena película o una larga serie en una pantalla chiquita.

De hecho, las series han impulsado la creatividad a lugares insospechados. “Cien años de soledad”, por ejemplo, nunca cupo en una película y, sin embargo, se atrevieron a hacerla – con la bendición de la familia del autor Gabriel García Márquez – en una serie de televisión de varios capítulos. Mucho ha cambiado tecnológicamente desde que se escribió esa gran novela en 1967.

Primero, que las pantallas, omnipresentes, ya son una parte esencial de nuestras vidas, desde el reloj y el microondas hasta los rincones más íntimos y olorosos del hogar. Segundo, que el “streaming” nos permite ver el contenido que queramos a cualquier hora y en el idioma que sea. Y tercero, que el concepto de la serie suele crear suspenso y nos atrapa fácilmente para ver el siguiente episodio.

Esto rompe con la banal aseveración de que no podemos ver videos de más de unos segundos en las redes sociales. No solo podemos, sino que es frecuente caer en una especie de borrachera visual –“binging”– durante días completos. Conozco a gente que no toma pero que se encierra un fin de semana en casa hasta terminar una serie. (También, como ocurre con el alcohol y las drogas, existe el arrepentimiento del día siguiente y las promesas de no sentarse ante el televisor por más de una hora.)

Y esto me lleva a las series “Adolescencia” y “The White Lotus”. Ambas, en sus categorías, están imponiendo records.

“Adolescencia” fue vista por unos 66 millones de personas, más que cualquier otra serie de Netflix durante las primeras dos semanas, y pronto podría convertirse en la más vista en la historia de esta plataforma. El tema te atrapa desde un principio: Es la historia de un adolescente de 13 años acusado del asesinato, con un cuchiA de una compañera de escuela en Inglaterra. La escena inicial es brutal, con la Policía entrando a la casa y deteniendo al menor. Pero, más allá de la trama, la manera en que fueron filmados los cuatro capítulos de la serie llama mucho la atención.

Cada episodio es un solo tiro de cámara – ¡un solo plano secuencia!– lo que obliga a una verdadera producción teatral durante la hora completa. Y te hace sentir que estás viendo algo en tiempo real, como la vida misma. Al final del segundo capítulo, por ejemplo, suben la cámara a un dron, luego de un plano cerrado, y vuelve a bajar 500 metros más adelante para cerrar la escena y el episodio. Impresionante. (En las redes, hay muchas historias sobre cómo lograron esa toma.) Además, el joven protagonista, Owen Cooper, quien interpreta el papel del acusado Jamie, nunca había actuado antes. Es un talento fenomenal.

La serie se preocupa más por el por qué, y te lleva de la mano con la pregunta: ¿Quién carga con la culpa del asesinato? ¿Es el niño/adolescente, la educación y los defectos de los padres, el amigo que da el cuchillo al asesino, el ambiente escolar que permite el “bullying” al protagonista o una sociedad cada vez más violenta? Y aunque el asesinato es grabado, desde lejos, por una cámara de vigilancia, la respuesta a esa pregunta no es obvia.

La trama de “The White Lotus” también involucra un asesinato, pero el estilo es entre comedia y documental de National Geographic, con hermosísimas escenas filmadas en Tailandia. Es el escapismo puro. Inevitable no decir, “Yo quiero viajar ahí”. El encanto de la serie, además del panorámico trabajo de cámara, está en que prácticamente todos sus personajes están llenos de secretos, debilidades y traiciones. No hay nada como ver contradicciones en los otros. Y más aún si tienen mucho dinero y una vida privilegiada que les permite ir a los hoteles más caros del mundo.

Mostrar a los seres humanos tal cual tiene sus dividendos y es un buen negocio. El sexto episodio de la tercera temporada –con una polémica escena incestuosa entre dos hermanos– atrajo a 4.2 millones de televidentes en Estados Unidos y muchos más en otras partes del planeta. Ha sido el más visto de las tres espectaculares temporadas; la primera filmada en Maui, la segunda en Sicilia y esta última en Koh Samui.

La premisa de la serie es muy básica: Qué pasa en un hotel lleno de familias y huéspedes disfuncionales que arrastran sus problemas hasta un lugar paradisíaco. Hay cierto encanto en ser testigos de personajes imperfectos, fracturados e incapaces de decir no a sus instintos más bajos. Pero al final, si la trama no te atrapa y los personajes hacen demasiadas tonterías, las islas de Tailandia y los rincones del hotel son una recompensa visual por una hora cada domingo en la noche.

Por más de 40 años, mi tendencia había sido buscar las noticias en las redes o en el televisor, incluso los fines de semana o hasta de vacaciones. Pero ahora que me he dado un descanso –ya les contaré qué sigue– y que el mundo parece estar tan descalabrado, hay momentos en que uno se quiere escapar de todo. Y “Adolescencia” y “The White Lotus” nos llevan en ese viaje al espacio.

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