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Bukele en la elección de México

El PAN y el PRI si quieren mantener y ser competitivos tienen que cambiar de manera radical, y adecuarse a la nueva realidad del País y su electorado.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele (San Salvador, 1981), en la elección de 2019 arrasó como un tsunami y ganó con el 53.4% de los votos. La oposición nunca imaginó ese resultado.

A partir de 1992, con el fin de la guerra y los Acuerdos de Paz en 1992, en la Presidencia de la República sólo estuvieron candidatos de Arena, el partido de la derecha, y el FMLN, de la izquierda.

Los dos seguían enfrascados en una disputa de la década de 1980, cuando el país ya era otro, y a la mayoría de la sociedad eso le resultaba irrelevante. No le decía nada.

Bukele entendió que el país había cambiado, que una gran parte de la población había nacido después de la guerra y que sus preocupaciones e intereses eran otros.

Con los resultados de la elección de 2019, Arena y el FMLN “murieron” y ya nunca más se podrán levantar. Si en el país con los años surge una nueva derecha e izquierda será de otro lado. Ahora no hay condiciones.

En México la candidata Claudia Sheinbaum (Ciudad de México, 1962) y su partido Morena ganaron la elección con el impacto de un tsunami este 2 de junio.

La oposición ni en el peor de los casos pensó que el resultado podría ser el que fue. La situación del PRI y del PAN no es exactamente igual al de Arena y el FMLN pero se parecen.

Esos partidos, si bien no han desaparecido, sí han perdido un gran espacio en las simpatías del electorado que se traduce en la reducción del porcentaje electoral y de cargos.

Si continúan con su actual plataforma programática, manera de comunicarse y hacer política en el futuro no muy lejano podrán desaparecer. El PRD ya perdió el registro.

La realidad de México y del electorado cambió desde 2018, pero ahora, en 2024, ha demostrado que es totalmente distinto y que su manera de pensar y de elegir políticamente pasan por nuevas claves.

Eso ocurre no sólo en los sectores populares, que reciben los programas sociales, sino que también en las clases medias e incluso altas que votaron por Morena y su proyecto.

El PAN y el PRI si quieren mantener y ser competitivos tienen que cambiar de manera radical, y adecuarse a la nueva realidad del País y su electorado.

Quien entendió que la realidad había cambiado es Movimiento Ciudadano (MC) que decidió ir solo, con un nuevo discurso y un candidato joven, y a nivel de la Presidencia de la República obtuvo el 10.31%. En la elección de 2018 sólo el 1.7%.

Ahora, con la consolidación de un partido hegemónico o de Estado, tema de discusión, por parte de Morena, se complica el espacio de la competencia política que resulta abiertamente desigual. En el marco de esta realidad el PAN y el PRI se tienen que transformar.

Rubén Aguilar Valenzuela

@RubenAguilar