El rey malvado
El rey del imperio actual me lleva a reflexionar sobre el mal, la maldad.

El rey del imperio actual me lleva a reflexionar sobre el mal, la maldad. Dialogar en la fantasía sobre aquellos que he leído me lleva en primer lugar a San Agustín, en Confesiones instaló la idea del mal como algo que se elige, fue hasta el siglo XIX que se empezó a consolidar la maldad como algo innato a la condición humana, Freud y Nietzsche colaboraron a consolidar el nuevo paradigma de una especie de fuerza vital reprimida, Lacan le dio una vuelta más al señalar la dimensión del goce en aquellos que son malos. Yo veo al rey gozando de atrocidades que él directa o indirectamente provoca, como Calígula. El antimperialismo ya se salió de la izquierda, es tan cínico en su idea narcisista de ser, él, el más sabio del imperio que está asustada a la sociedad. Es difícil sostener que no es enfermizo declarar con orgullo que no tiene límites morales más que los de su propia mente, sin empacho. Si, el emperador está loco, no psicótico, pero sí atrapado en el espejo. Sus disparates no obedecen a un delirio, sino a decisiones frías y sin escrúpulos. La lista de los súbitos a casEn es larga, la encabezamos Groenlandia, Colombia, Irán, Cuba y México. A Venezuela ya le puso la bota encima, ¿quién será el siguiente?, me parece que será Irán. A Cuba la ahorcará energéticamente y provocarán manifestaciones, que como las de hoy en Irán, pueden justificar un bombardeo en nombre de la libertad. El pueblo venezolano me tiene impresionado, están con una inteligente serenidad, sin responder al ataque, el rey pasará y Venezuela se mantendrá libre. La maldad del rey actual es parte de su personalidad, no lo puede evitar, hay que culpar a los que lo eligieron. Hay una forma de personalidad enfermizamente narcisista llamada maligna, es cuando el Yo necesita destruir para sostenerse. El narcicismo maligno es un concepto que tiene sus orígenes en el psicoanálisis y consta de cuatro características, tener un narcicismo patológico, rasgos antisociales, agresividad sádica y ausencia de culpa, ¿les suena? El típico narcisista busca ser amado, el maligno busca someter al otro, y el poder es su alimento, y si se tiene más poder que nadie resulta en algo del orden dictatorial, inclusive fascista. Este perfil odia todo lo que no puede controlar, y por lo tanto lo somete hostilmente. Las acciones del ICE recuerdan la Gestapo, y el rey al señor del bigotito. La maldad es lo que divide a los mismos americanos, hasta algunos republicanos empiezan a pintar su raya. Hay que tener muy presente que los trastornos de la personalidad narcisista son incurables, que, así como iniciamos año nuevo, nos preguntamos cómo lo terminaremos.
- *- El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.
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