Alerta y desaciertos
Estados Unidos alertó a sus ciudadanos acerca de amenazas de ataques en edificios gubernamentales en Mexicali

Estados Unidos alertó a sus ciudadanos acerca de amenazas de ataques en edificios gubernamentales en Mexicali
La bomba social, mediática, pública explotó y exhibió todas las carencias. Sin protocolos, capacidad de reacción y posibilidad de eventual calma.
Vimos en tiempo real cómo se generó una paranoia colectiva a través de redes sociales que llegó a su cúspide rumbo a las 11:30 de la noche del lunes 24 de agosto; la bola de nieve de la especulación se hacía inmensa y curiosamente se manejaban teorías que finalmente, algunas, llegaron a ser, supuestamente ciertas, sobre la posible amenaza de criminales en contra de objetivos de gobierno en la capital del estado.
Ya no solo era la rumorología ya tradicional de las redes sociales en grupos de Facebook o en publicaciones con perfiles sospechosamente oscuros, sino que se subieron creadores, para bien o para mal, de opinión pública algunos con impulsos histéricos y esquizofrénicos, quienes querían imponer sus fobias a las circunstancias que se vivían.
Contrastado con este alud de chismes, opiniones y trascendidos, seguía el silencio institucional que fue roto con un boletín, la noche del lunes, que parecía diseñado para confundir más, empezando los errores del gobierno.
Habrá que aceptar, con el paso de los días, dos cosas: o no sabían lo que sucedía, como ya lo aceptó el director de la Policía Municipal, Luis Felipe Chan o no querían decirle a la población, como ya lo aceptó el encargado de la seguridad estatal; y ambas cosas son cuestionables.
Quizá el gobierno consideraba que tenía tiempo para analizar el tema y administrarlo y que, si ya en el desarrollo de la noche del lunes y de la madrugada del martes 25 de agosto, pudiera salirse con una comunicación asertiva y oportuna a primera hora de la mañana; que generara confianza; lamentablemente eso no pasó.
La embajada de EU en Tijuana ganó la partida.
No salió el gobierno estatal ni a las 5:30 o 6:00 de la mañana del martes, lo hizo poco antes de las 7:00 horas, pero de nuevo de manera parca e ineficaz, a tratar de explicar que se tenía todo bajo control.
Esto, el gobierno estatal. ¿Y el municipal?
Decidió seguir, por pereza o comodidad, la ruta que señaló la autoridad estatal.
Nadie tomó la iniciativa de hablar claro, de frente y con precisión de lo que se sabía y de lo que no, e intentar, por lo menos, de dar tranquilidad a la comunidad mexicalense.
A los empleados de la administración pública que trabajan en los objetivos inmobiliarios ya corroborados como posibles blancos de amenazas, los dejaron ala deriva; ni un mensaje de whatsapp ni mucho menos una circular; arréglensela como puedan y, por cierto, no abonen a la paranoia.
Bonita administración de crisis.
Las propias redes sociales que llevaron este tema al punto de la histeria, a través de los comentarios y opiniones publicadas, fue la misma fuente de tranquilidad, terapia y ánimo de la ciudadanía usuaria de esta redes; ahí se empezaron a dar, desde muy temprano, expresiones de incredulidad, sincera o no; de auto porras, de resignación.
La propia sociedad tuvo que darse ánimos ante la falta absoluta de comunicación de sus autoridades establecidas.
Malo sería que le apuesten al olvido ciudadano y no tomen nota de todo lo que hicieron que no solo no contuvo la angustia comunitaria, sino que la agravó.
La verdad sea dicha
*- La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali
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