Diálogo Emprearial
T-MEC: La tarea de negociar hacia fuera y construir hacia dentro

T-MEC: La tarea de negociar hacia fuera y construir hacia dentro
“La política exterior de un país siempre es el reflejo de su política interna.” Mario Vargas Llosa
La conclusión de la primera ronda formal de negociaciones para la revisión del T-MEC en la Ciudad de México nos deja unpanorama claro: por un lado, el alivio de un arranque ordenado y un diálogo franco entre la Secretaría de Economía y la USTR; por el otro, la certeza de que nos encontramos ante un maratón diplomático de pronóstico reservado. Si bien el encuentro se dio en un ambiente constructivo, lamesa apenas se está sirviendo y los platos fuertes —como las reglas de origen automotriz, el acero y el aluminio— requerirán de un pulso político milimétrico en un proceso que se anticipa largo y sumamente complejo con miras a la gran revisión conjunta de 2026.
La delegación mexicana acudió con una postura sólida, recordando que la verdadera fortaleza de América del Norte radica en la integración de sus cadenas de valor, pero el optimismo de los comunicados oficiales no debe cegarnos ante la realidad.
Mientras el calendario avanza a marchas forzadas con citas ya pactadas en Washington para junio y nuevamente en México para julio para discutir agricultura y competencia, nuestro país se enfrenta a una dura paradoja, ya que de nada servirá defender con uñas y dientes el tratado en el extranjero si no somos capaces de resolver las asignaturas pendientes en casa.
La competitividad no se decreta en un acuerdo bilateral, sino que se construye en el territorio, lo que obliga al gobierno a trabajar en paralelo en tres ejes internos fundamentales que hoy tambalean. El primero es la certidumbre jurídica, pues los inversionistas buscan reglas claras y estables, y las constantes sacudidas regulatorias solo siembran dudas donde debería haber confianza y un Estado de derecho robusto.
El segundo es la infraestructura, ya que la relocalización de empresas exige energía limpia, suficiente y barata, además de carreteras y aduanas eficientes que hoy operan al límite. El tercero, y quizás el lastre más pesado, es la seguridad, dado que el costo que la delincuencia organizada impone al transporte de mercancías es un impuesto invisible que asfixia la competitividad.
México tiene el talento técnico para dar la batalla en las mesas internacionales, pero la diplomacia tiene un límite, por lo que si queremos que el T-MEC siga siendo el motor de nuestra economía y el garante del empleo exportador, debemos entender que la negociación exterior y la reforma interior son dos caras de la misma moneda enun reloj que ya está en marcha.
*- El autor es Presidente de Index Mexicali.
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