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Diálogo Empresarial

La certidumbre jurídica, el espejo de México ante el T-MEC

Salvador Maese Barraza

“La seguridad jurídica no es un lujo de países ricos, es el camino para dejar de ser pobres.”Milton Friedman

La renegociación del T-MEC en 2026 no solo revisa reglas comerciales; es un termómetro de la confianza global hacia México. Nuestro país busca consolidarse como el socio confiable de Norteamérica, pero ello exige algo más que mano de obra calificada o ubicación geográfica: demanda certidumbre jurídica, un activo que últimamente luce frágil.

La reciente discusión sobre la reducción de pensiones y su aplicación retroactiva ha llamado la atención de diversos analistas. Aunque el tema es de política interna, sus implicaciones trascienden las fronteras. Los inversionistas, nacionales y extranjeros, leen con lupa cualquier señal de que las reglas del juego pueden cambiar hacia atrás. La retroactividad, sobre todo en materia de derechos adquiridos, vulnera uno de los principios básicos del Estado de derecho: la seguridad jurídica. Si el ahorro de los trabajadores puede modificarse después de haber sido contratado bajo ciertas reglas, ¿qué garantía tiene un empresario de que un impuesto, una licencia o una concesión no sufrirán el mismo destino?

Durante la revisión del T-MEC, socios como Estados Unidos y Canadá observan con atención estos movimientos. La competitividad de México no se mide solo en costos de producción, sino en la estabilidad de sus instituciones. Un país donde la ley se aplica de manera predecible y sin efectos retroactivos es un imán para la inversión; uno donde la incertidumbre reina, ahuyenta el capital. Ya hemos visto cómo la falta de confianza regulatoria ralentiza proyectos eléctricos, energéticos o de infraestructura.

El momento es clave: México aspira a atraer las cadenas de suministro que buscan salir de Asia. Pero Vietnam o Indonesia no solo ofrecen mano de obra barata; ofrecen marcos legales que no cambian de manera unilateral y abrupta. Si México no brinda certidumbre, perderá el tren de la relocalización.

No se trata de inmovilizar las leyes, sino de garantizar que cualquier reforma respete los derechos adquiridos y la prospectiva de las inversiones. La reducción de pensiones, si se aplica hacia adelante, puede ser discutible. Hacia atrás, es una bomba de tiempo para la confianza.

En esta renegociación, México debe demostrar que es un socio serio. Y la primera prueba está en casa: blindar el principio de no retroactividad. De lo contrario, la competitividad que tanto pregonamos quedará como un eslogan vacío. Las reformas que miran al pasado no construyen futuro; construyen desconfianza.

- El autor es Presidente de Index Mexicali

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