‘Blasmador’
Inventé una palabra para referirme al presidente del senado de la República.

Inventé una palabra para referirme al presidente del senado de la República, quien seguido trata mal a sus contrincantes políticos, endilgándoles sandeces y vituperios al por mayor. Y así -con una palabra poco utilizada- se califica al que blasma. Además, tal espécimen también es hablador y mentiroso al por mayor; por ello, en este artículo bautizó a Gerardo Fernández Noroña como “el blasmador número uno de México”.
Poco después de haber hecho la desequilibrada declaración acerca de que los 200 pares de zapatos hallados en el rancho donde operaba el Cártel Nueva Generación en Teuchitlán, Jalisco; “no son prueba de que pertenezcan a personas desaparecidas”, y remató diciendo que “tal vez sea un montaje de enemigos políticos para inculpar a mi partido”...
Las 200 familias que tienen desaparecido a un familiar no cuentan para el líder de senado; total, México cuenta con más de 135 millones de habitantes. En cambio, su familia “¡Bien, gracias!”
Días después, “el increíble blasmador” se montó en un avión para irse a Francia en clase ejecutiva (así lo muestra una foto publicada en distintos medios) para asistir en Estrasburgo a la Conferencia Europea de presidentes parlamentarios. ¡Y mire nomás qué casualidad, allá celebró su cumpleaños 65! ¡Qué suerte tiene el desdichado.
En su discurso se lanzó en contra de los gringos a quienes acusó por sus alevosas intervenciones militares en Asia y a la postura hipócrita del gobierno de USA frente al tráfico de drogas; contraponiendo el manejo inteligente de la presidente mexicana ante este lastimosísimo asunto. Como quien dice le echó una porra en donde quién sabe cuántos conozcan a doña Claudia y a su campaña preventiva “aléjate de las drogas”.
Estando por allá, “el blasmador” tildó de cobardes a los priistas que pidieron la destitución de su cargo acusándolo de que viajó en primera clase, acusación hecha cuando él estaba fuera del país y los reto: “¡Que me esperen a que regrese!” Solo le faltó: ¡Nos vemos en la esquina!
La destitución no procede ya que se requieren dos tercios de los votos de los legisladores y, en esto, los de Morena se los llevan al baile. Y tampoco hay a la vista pruebas fehacientes del mentado “first class”; aunque la clase ejecutiva haga de cuenta.
Así, entre dimes y diretes, Gerardo Fernández Noroña sigue siendo pernicioso e insuperable “blasmador”.
LA PALABRA DE HOY: “BLASMADOR”
Directo de mi coco surgió “blasmador”, que es un término calificativo que formé ensamblando los conceptos blasmar y mentir.
Blasmar es un verbo transitivo desusado que proviene del griego ‘blasphemein’ y de ahí pasa al latín ‘blasphemare’ y llega al francés como ‘blasmer’...
Conforme al Diccionario de la lengua española, “blasmar es hablar mal de alguien o de algo. Es imputar, reprobar, vituperar”.
Mentir surge de la raíz indoeuropea ‘men’ que significa “mente”. “Es la creación de una realidad falsa a partir de una convicción propia... asegurar algo sabiendo que es falso”.
Por eso, Gerardo Fernández Noroña es -ni duda cabe- “blasmador profesional”.
*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.
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