Dedica 5 minutos al día moviéndote de esta manera y te moverás mejor toda la vida
Mantener la movilidad con la edad no requiere largas rutinas de estiramiento, sino hábitos de movimiento inteligentes.

CIUDAD DE MÉXICO.- A medida que las personas envejecen, es común que la rigidez y la reducción de la movilidad se consideren inevitables. Sin embargo, la pérdida de flexibilidad no está necesariamente ligada al paso del tiempo, sino a la falta de movimiento. La buena noticia es que no se necesitan largas y tediosas rutinas de estiramiento para mantenerse ágil, sino hábitos de movimiento inteligentes y constantes.
Mantenerse en movimiento: Clave para la movilidad en la edad adulta
El envejecimiento conlleva cambios naturales como la disminución de masa muscular y la rigidez en las articulaciones. Pero esto no significa que la movilidad deba deteriorarse. De hecho, permanecer activo es la clave para conservar la funcionalidad y prevenir molestias a largo plazo.
La inactividad es uno de los factores que más contribuyen a la pérdida de movilidad. Cuando el cuerpo deja de moverse en toda su amplitud, este se adapta reduciendo su capacidad de movimiento. Esta tendencia se acentúa con la edad, pero puede contrarrestarse con hábitos adecuados.
Movimientos funcionales para una mejor movilidad
El cuerpo está diseñado para moverse en diferentes direcciones, desde alcanzar objetos hasta girar para abrocharse el cinturón de seguridad. Sin embargo, muchas personas no entrenan estos patrones de movimiento de manera regular, lo que puede limitar su capacidad funcional.
Incluir ejercicios que trabajen en los tres planos de movimiento (sagital, frontal y transversal) ayuda a mantener la movilidad y prevenir lesiones. Además, evitar largos períodos de sedentarismo con pequeñas pausas de movimiento puede hacer una gran diferencia en la flexibilidad y estabilidad del cuerpo.
Un método eficaz para mantener la movilidad diaria es el “habit stacking”, que consiste en asociar ejercicios con actividades cotidianas. Por ejemplo, realizar algunas sentadillas cada vez que uno se levanta de una silla puede contribuir significativamente a la fuerza y movilidad con el tiempo.
Fuerza y respiración: Pilares de la movilidad
El entrenamiento de fuerza es un aliado fundamental para conservar la movilidad, ya que ayuda a estabilizar las articulaciones y prevenir la rigidez muscular. No es necesario acudir a un gimnasio; ejercicios con el propio peso corporal pueden ser suficientes. Movimientos compuestos, como sentadillas y torsiones de torso, resultan especialmente beneficiosos.
Por otro lado, la respiración también influye en la movilidad. Una respiración superficial puede generar tensión en el cuello y los hombros, afectando la postura y la libertad de movimiento. Practicar la respiración diafragmática puede mejorar la estabilidad del núcleo y reducir molestias en la parte superior del cuerpo.
En conclusión, la pérdida de movilidad no es un destino inevitable. Con hábitos diarios de movimiento, ejercicios de fuerza y una buena técnica de respiración, es posible mantenerse ágil y activo sin necesidad de dedicar horas a estiramientos prolongados.
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